¿Qué es la libertad de expresión?
¿Puede expresarse con total libertad alguien que trabaja por cuenta ajena?
Estos dos interrogantes vienen a mi mente, a cuento de la salida de D. Rafael Reig del periódico “Público”. Intento razonar, pensar y dar respuesta a ambas incógnitas, o al menos pretendo hacerlo. Es un asunto harto complicado.
Bien, comencemos…
La primera interrogante hace referencia a un derecho humano o derecho fundamental, que estaría claramente entroncado con la libertad de prensa o libertad de imprenta. El autor siempre es libre de disponer sus expresiones, PERO al ceder su trabajo a otro, en este caso el empresario, debe acatar la llamada línea editorial, porque para eso recibe un pecunio por su trabajo. Nos guste o no nos guste, esto es así desde el inicio de los tiempos. Con esto no trato de justificar la labor empresarial, ni mucho menos, sino que intento poner algo de luz y cordura en la discusión que aparece de forma más o menos latente cada cierto tiempo en relación a este tema tan peliagudo. Las opiniones son eso, opiniones, no certezas ni verdades, y además, la existencia de opiniones disidentes mantienen viva y fundamentada una opinión verdadera, evitando que se convierta en dogma o prejuicio infundado. Los límites de esta libertad de expresión, que viene recogida en nuestra Constitución actual de 1978 en su artículo 20, son: la protección de datos personales, el derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad, las normas sobre propiedad intelectual, publicidad y política lingüística, la justificación del genocidio, el enaltecimiento del terrorismo y su apología, y el ultraje a los simbolos de España, entre otros límites, que seguro que me dejo alguno en el tintero, al escribir de memoria, y la memoria a veces nos hace un flaco favor.
Y ahora voy con la segunda interrogante.
Por lo tanto, hay libertad de expresión, pero con límites, y además esta libertad de expresión siempre es mercenaria cuando trabajamos por cuenta ajena. Y me explico. Cuando el Sr. Reig escribe en su blog personal, escribe de lo que quiere y como quiere. Cuando escribía para “Público” escribía de lo que quería, como quería, PERO teniendo en cuenta la línea editorial de ese periódico concreto. Esa es mi opinión, y como tal opinión, subjetiva, pero me expreso libremente y sin coacción, ya que lo hago “sin cobrar” y por mero placer de escribir, de juntar letras, de dar rienda suelta a mis pensamientos, por muy incoherentes y absurdos que sean.. Además, debo reseñar que me considero uno más de la larga legión de admiradores del Sr. Reig, al cual considero un escritor u opinador lúcido, irónico y mordaz, aunque discrepemos en algunas de sus aseveraciones, como no podía ser de otra manera, evidentemente.
No sé si he conseguido mi objetivo inicial: contestar dos interrogantes, pero al menos lo he intentado, desde el cariño, admiración y respeto, que es como entiendo yo la argumentación y la dialéctica.
He dicho, y así lo he contado.
Queridos míos, si os parece bien continuo con mis recuerdos musicales, y si no os parece bien, pues también. Ya os he hablado de AC/DC, de Deep Purple, y a Metallica lo he dejado en el tintero para otro día, si me acuerdo. Pero no puedo dejar pasar de lado, a uno de los mejores vocalistas del Heavy Metal, el señor Dio, un señor bajito de estatura, pero de una altura vocal inmensa, infinita diría yo.
Este señor bajito, que no alcanza el metro y sesenta centímetros, alcanzó reconocimiento en varios grupos, como Elf, Rainbow, Black Sabbath, y Dio. En mi humilde opinión es la voz más emblemática del heavy metal, junto a las de Rob Halford de los Judas Priest, y Bon Scott de AC/DC. En su discografía figuran numerosos clásicos, como Heaven and Hell, Holy Diver, The Last in Line, Man on the Silver Mountain, Long Live Rock and Roll, y muchos más que no enumero porque me he cansado. Desde finales de los 70 fue él quien ha venido popularizando el popular signo del Heavy Metal, la corna o mano sacando cuernos, que tanto vemos en numerosos conciertos heavymetaleros.
Me interesa destacar su paso por Black Sabbath, donde sustituye a un supra valorado, a mi parecer, Ozzy Osbourne, que por aquel entonces se estaba desintoxicando de la bebida y otras sustancias estupefacientes. La trilogía “sexo, drogas y rock and roll” toma sentido al observar las biografías de sus miembros más eminentes, y eso de los que pueden contarlo, porque el camino está lleno de jóvenes cadáveres que vivieron demasiado deprisa, como el antes citado Bon Scott.
Bueno, a lo que voy, que me disperso.
Ronnie James Dio consiguió hacer olvidar a Ozzy, el cantante original, superándole ampliamente, y otorgando a la banda un aire más cercano al hard rock de los ochenta, que es lo que a mí me gusta, el rock duro, un rock sin artificios, sin estridencias, pura descarga de fuerza y pasión. Heaven and Hell es un clásico, buena muestra de todo lo que estoy diciendo.
Con anterioridad a Black Sabbath, estuvo en ELF, el grupo de los enanitos, en el que Ronnie era el más alto, un grupo que fue producido por dos miembros de Deep Purple, y que acompañaron a estos últimos por una gira por Europa y Norteamérica. A raíz de este conocimiento, el guitarrista de los Purple, Ritchie Blackmore, decide unir sus fuerzas con Dio, fundado un nuevo grupo, llamado Rainbow, que nos ha dejado una serie de canciones que no han perdido su fuerza y vigencia, como la citada “Man on the Silver Mountain”.
Dando un nuevo salto en el tiempo, nos vamos cuando deja Black Sabbath y decide formar su propio grupo, que se llamará DIO, editando una serie de álbumes tanto en los ochenta como en los noventa, que son de lo mejorcito de esas épocas en cuanto al hard rock y al heavy metal. Podemos destacar el álbum “Dream Evil”, de 1987, del cual conservo una reliquia en vinilo. ¡Que tiempos aquellos!, jejeje.
En la actualidad, sigue en activo, a pesar de tener más de sesenta y cinco años, ya que nació en 1942. Joder, es un carroza, y a mi también me lo hace, jajajaja. Ha vuelto a ser el vocalista de los Black Sabbath, pero ahora el grupo ha tenido que tomar otro nombre, por problemas legales con el “jodido” Ozzy: Heaven and Hell. A mi siempre me ha gustado más la férrea técnica de Dio, que la espontaneidad de Ozzy. El primero es un compositor en todo regla, mientras que el segundo es… mejor me lo callo.
Reverdezco de mis cenizas. Retorno a la vida. Ya estoy aquí…
Parece la iniciación de un cuento de ficción, quizá de terror o incluso un thriller, pero no, señoras y señores, todo es real, es mi vuelta de las vacaciones al mundo innegable, el mundo de un funcionario cansado, y eso que solamente llevo dos días en el curro, pero que le vamos a hacer, es lo que tiene la inacción, que uno tiene demasiado tiempo para darle vueltas al coco.
¿Me habéis echado de menos, queridos amigos cibernéticos?
No contestéis todos al mismo tiempo, con tranquilidad, por favor, que todos seréis escuchados y atendidos, debidamente.
No tenía muchas ganas de garrapatear, ciertamente, pero tras ojear nueve periódicos digitales, estaba muy tedioso, y además ya me he dado varios vagabundeos por los alrededores, y he bebido varias cervezas fresquitas, y tampoco es cuestión de convertirme en un alcohólico social. Además, ya empezaban a mirarme con el rabillo del ojo, de forma aviesa, los compañeros, cuando volvía. Tampoco hay que abusar.
La vuelta ha sido dura y placentera a un mismo tiempo. Por un lado estaba deseando regresar a mi rutina diaria, ya que los días de playa se me hacían monótonos e insufribles, con la parienta todo el día dándome el coñazo acerca de las virtudes de la nueva termomix, o como coño se llame, que se ha comprado, y con los churumbeles gritando sin parar y zumbando a mi alrededor como moscones molestos. Viva la alegría, viva la familia feliz, pensareis algunos. Y un huevo, y la yema del otro, contesto yo.
Joder, con lo bien que estoy yo en el curro, con mi aire acondicionado, recogido y bien fresquito, con mi Internet y mi PC de última generación. Estaba uno de arena y de agua hasta los mismísimos, que ya estaba cogiendo complejo de besugo rebozado o de hipopótamo, sumergido todo el día en el agua, excepto la calva, que resplandecía al sol que daba gusto.
Echaba uno de menos mirar quince o veinte blogs, para leer las chuscadas y ocurrencias del personal, que eso a uno le entretiene mucho. Y sobre todo, lo que más me gusta es leer los comentarios, que suelen ser muy ingeniosos y divertidos. Lo que hace el ocio, querido amigos. Si es que en este nuestro querido país, nadie quiere doblar el lomo, todos queremos ser subsidiados, funcionarios, rentistas o “artistas” en sus diversas ramas. Así pasa, que ya no hay camareros como los de antes, nada más que “panchitos” que no se enteran de nada, y no saben que hay que poner un aperitivo “como Dios manda” cuando se pide una cerveza fresca. Joder, que ya sé que en sus países no comen casi, pero coño que aquí nos gusta mucho el tema de las tapitas, sobre todo a los capitalinos, entre los que me incluyo.
Esto va tomando un giro complicado, por lo que veo. Me van a tachar de racista, homófobo y demás lindezas, y antes de que lo hagáis, os contesto que la respuesta es SI, lo soy, y lo reconozco, ya que no me gustan ni los panchis, ni los chau chau, ni los moromierdas, ni los negratas, ni demás ralea, que en su país los deben de querer mucho a todos, pues eso, que ya están tardando en irse, que yo no los echaré de menos.
Al final pasa como siempre, que todo es verborrea pura y dura. Escribir por el placer de hacerlo, porque contar, no he contado nada, más bien lo que he hecho ha sido provocar un poco, ¿no?, pero a lo mejor mañana, si lo hago. Hoy me conformo con decir que vuelvo, y que aquí estoy, queridos amiguitos.
Este artículo lo tenéis que leer con música de Pantera, Motörhead, o de algún grupo parecido, que me ha salido de lo más enérgico, jajaja.
A veces, una imagen vale más que mil palabras.
Por eso, mejor me callo, y me pongo las gafas.
Al terminar de leer el blog de mi admirado Rafael Reig, me ha venido una inspiración, como un flechazo directo, a mi media neurona. Ya sé el tema que voy a tratar hoy: la personalidad múltiple. Y os preguntaréis: ¿por qué?, y si no os hacéis esa pregunta, coño, pues hacérosla, leches, que es lo que procede. Pues eso, que os respondo que me ha surgido al leer los últimos comentarios de Mª Dolores y sus múltiples personalidades en el mundo de los comentaristas de blogs.
Una sonrisa se ha acercado a mi rostro, ya que también comparto su amor por el humor, la fantasía y la imaginación, y también me gusta inventarme personajes, como éste que os escribe, que puede ser real o imaginario, ¿o no? como diría un gallego. En la duda está el encanto.
Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿la personalidad múltiple existe?. Para los psicólogos es un claro trastorno de identidad disociativo (joder, que palabro). Todas las personas, en algún momento de su vida, se disocian. Un ejemplo claro es cuando llegamos a casa, en alguna ocasión, no siempre, que conste, que no recordamos parte del camino, ya que íbamos pensando, preocupados, en algún conflicto personal o estábamos pensando en alguna otra cosa. Sin embargo, para los psicólogos y psiquiatras, el término “personalidad múltiple” es motivo de muchas controversias, ya que no lo consideran con excesiva seriedad, es decir, no lo toman como un desorden mental, sino más bien como un delirio con base cultural.
Y ya voy llegando al tema que a mi me interesa.
La personalidad múltiple ha dado mucho juego tanto en el cine como en la literatura, ámbitos que a mi me apasionan especialmente, sobre todo el segundo de ellos.
El caso más célebre en literatura lo tenemos en la novela de Stevenson, el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, aunque también hay otros casos muy conocidos, como el del poeta Fernando Pessoa, que utilizaba diversos heterónimos, es decir pseudónimos con vida, personalidad y biografías propias, aunque en el caso de Pessoa parece ser que las creía reales, y eso ya es preocupante.
En el cine podemos recordar la película “The Three Faces of Eve” de 1957, y a partir de ahí, multitud de ellas dentro del circo de Hollywood. Cuando algo gusta, se repite hasta la saciedad.
Es decir, este trastorno de identidad disociativo, en mi humilde opinión, está encadenado a los diferentes estados de ánimo de cada persona, en cuanto a nuestra reacción ante diferentes momentos y situaciones. Cuando tenemos conflictos podemos resolverlos, manejarlos de diferentes formas y maneras, pero eso no quiere decir que tengamos múltiples personalidades. Más bien, creo en el mundo de la imaginación, de la fantasía, de los sueños, de la creatividad, que nos lleva a estar inquietos y con tendencia a la exageración.
He dicho, y así os lo he contado.
Que cada cual y cada quien elija el rostro con el que hoy quiere salir a la calle.
Eso es todo amigos, como diría Bugs Bunny.
Queridos amigos cibernéticos.
Hoy voy a escribir por el mero placer de escribir. No busco un tema del que tratar, simplemente dejo que mi mente mande ordenes a mis dedos y las traslade a un monitor, nada más. No sé muy bien lo que puede salir de este experimento, pero es lo que me pide el cuerpo.
Observo por la ventana los cercanos edificios, inmensos rascacielos que me rodean, que me asfixian, que limitan mi creatividad, ahogando mis ansias de libertad. Sin embargo, el aire acondicionado hace la vida más fácil ya que en la calle hace un calor de mil demonios. Es curioso, pero al retornar de mi paseo diario, estaba deseando volver al trabajo. Es asombroso, pero así es, lo juro por Snoopy. Cuando termine de escribir, leeré lo escrito, o mejor no, va a ir tal cual, como una explosión, estallido o detonación de pensamientos, sin corregir, a las bravas, con audacia, ¡que leches!, tal cual lo estoy expresando.
Ya me estoy empezando a angustiar, buscando un tema del que tratar, porque esto de escribir así, sin nada que decir, como que me aburre a mi mismo, y mira que soy yo el que está escribiendo. Joder, esto me está empezando a preocupar, ya me cuestiono hasta a mi mismo. No me extraña que mi churri me diga que cada día que pasa estoy más raro y le hago menos caso. ¿Me estaré convirtiendo en un bipolar?
Uf, miedo me doy.
Me voy a apuntar en la agenda que la semana que viene tengo que visitar a mi psicoanalista, por si acaso. O a lo mejor la culpa la tiene la música infernal que estoy escuchando. Os preguntaréis qué música es, y yo os contesto: ahora mismo escucho a Rage Against The Machine, o como carajo se escriba, que la verdad es que me están poniendo la cabeza como un bombo, pero hoy me ha dado por el trash, el metal inoxidable y la fusión de hip hop, rap, funk, punk, hardcore y rock duro, y la madre que los parió a todos. No es que me guste demasiado, pero como es viernes y estoy un poco hasta los mismísimos, y deseando irme a casa, pues así suelto algo de adrenalina.
Otro día continuo con mis mitos musicales, y os preparo algo sobre Metallica, por ejemplo, que los estuve viendo en el estadio de la Peineta en el año 2003, y me gustaron bastante. O a lo mejor decido darle salida a algún grupo nacional, como Leño o Ñú, de mis tiempos de melena al viento y litrona, ya veremos. ¡Que recuerdos aquellos!, snif, snif, me estoy poniendo nostálgico.
Al final voy a tener que poner chicas ligeras de ropa para que alguien me lea y me comente, lo estoy viendo venir, y mira que me estoy resistiendo, pero la naturaleza humana es así, y a las pruebas me remito. Escribo de música o de las oposiciones y no comenta casi nadie. Escribo de la infidelidad, y ¡coño! surgen los comentaristas como setas, jajaja. Mira que suelto tacos, me lo voy a tener que mirar, pero como que paso de quitarlos, que le quita vitalidad y dinamismo al escrito, y sobre todo realidad, ya que es así como hablo, con diez tacos cada cinco palabras que expreso.
Coño, perdón, se me acaba de ocurrir un título para este artículo: Pensamientos de un burócrata descerebrado, jajaja. Lo malo va a ser buscar las imágenes, pero bueno, algo se me ocurrirá. Joder, si ya he colocado las imágenes, es que no me entero ni de lo que hago yo mismo.
Ya me he relajado un rato.
Buen fin de semana a todos los que me leen.
Para Mirlo Blanco
Aunque no lo haya prometido, no me gusta que mis lectores piensen que tengo preferencias, y ya que le dediqué un artículo a Mª Dolores, ahora haré lo mismo con Mirlo Blanco, aunque el tema que me propone es algo farragoso y engorroso, y poco dado al lucimiento. En fin, se hará lo que se pueda, y espero no fenecer en el intento de viajar por esos cavernosos mundos del opositor. Estamos hablando de un personaje injustamente vilipendiado por los que viven al día, sin pensar en el mañana económico y laboral, y solamente se acuerdan de ellos en tiempos de crisis, porque el resto del año están olvidados y denigrados.
Cuando uno deja de lado los estudios universitarios, se da cuenta que ante él se abre un insondable abismo: el mundo laboral. ¿Qué hacer? La cruda realidad es que tienes un hermoso título bajo el brazo que no vale para nada. Una de las opciones posibles es opositar a la Administración Pública en cualquiera de sus tres vertientes: local, autonómica, estatal. Lo primero que debemos saber es ¿qué tipos de oposiciones hay en España? Para saber esto, os recomiendo un excelente enlace del actual Ministerio de política territorial, antes llamado Ministerio de Administraciones Públicas: www.060.es, y una vez dentro de este portal, debéis pinchar sobre el enlace “Buscar Trabajo”, que os conduce a toda la información y los servicios para acceder a un empleo, tanto en las Administraciones Públicas, como en el sector privado.
Bien, pues una vez que hemos decidido lo que vamos a opositar, viene el segundo paso, estudiar y prepararnos con la debida antelación, antes del primer ejercicio de la oposición, que suele constar en la mayoría de los casos de varios ejercicios, en algunos casos teóricos, en otros prácticos, en otros psicotécnicos, en otros con lectura oral, o sea, de muy variada composición.
Es decir, ¿qué tiempo debo dedicar al estudio a diario y durante cuánto espacio temporal?, para conseguir mis objetivos. Ser opositor es un oficio muy duro, mal considerado y peor pagado. Se trata de perder, en el mejor de los casos, un año o dos, o tres de tu vida, estudiando un mínimo de 14 horas a diario, para intentar conseguir una plaza que nunca está garantizada. Ya no suena tan bonito lo de ser funcionario, ¿verdad, Mirlo Blanco? Aunque para ser recogedor de desechos, como tu mismo dijiste, habrás tenido que aprobar una oposición, o al menos tener un buen enchufe, como un Alcalde o un concejal, ¿no? Creo no equivocarme si digo que las competencias en residuos urbanos son de las Corporaciones Locales.
Iba a continuar, pero he llegado a la conclusión de que me he cansado, que los funcionarios no estamos acostumbrados a escribir tanto de corrido. Casi me voy a tomar una cervecita helada en alguna terraza, y así luego trabajo con más alegría y donaire. Como dice mi admirado Forges, mi profesión es FELIZ.
Nos vemos en el próximo articulo, amiguitos.
Un abrazo a ellos y un besito cariñoso a ellas.
Queridos míos, a los buenos días nos de Dios, nuestro señor, en gloria esté donde se halle y esté. Paz en la tierra a los hermanos de buena voluntad
Esto de la música me ha gustado a mí. Por eso he decidido seguir recordando grupos favoritos, que lo fueron en mi adolescencia, y lo siguen siendo en mi madurez, porque la verdad es que he evolucionado muy poco, quitando el tema de las greñas, ya que he pasado de ser un melenudo piojoso a un calvorota atractivo, al decir de mi churri. Por cierto, aprovecho estas líneas para decir que cada día que pasa la quiero más, que es un primor y un solete. Perdonarme el inciso, pero uno se cubre las espaldas, que los comentaristas son muy malvados, como el tal Mirlo Blanco, que habla de infidelidades y dice que cuente las mías, y si me conoce, bien sabe que soy un santo varón que nunca ha practicado tales deslices, palabrita del Niño Jesús.
Bueno, a lo que vas, mente dispersa, que ya llevas casi un tercio de folio y no has hablado todavía de los “Profundo Púrpura”, en una traducción muy literal.
Primeramente centraré el tema, diciendo que este grupo, que lleva casi cuarenta años tocando, está considerado como uno de los grupos pioneros del heavy metal y del hard rock, fijándose su nacimiento en 1968 en Inglaterra, en Hertfordshire.
Uno de los primeros vinilos que obró en mi poder fue el doble lp denominado Mark II, y también recuerdo el archiconocido Made in Japan de 1972. Sí, señores y señoras, yo no tengo nada de Juanito Valderrama ni de Manolo el de las Escobas. Todavía los conservo como oro en paño, en la actualidad, ya que el cd y el mp3 ha acabado con el encanto del sonido de la aguja sobre el vinilo, un sonido que nunca se podrá recuperar.
Aunque no venga al caso, he leído en un comentario a un post anterior, que mi nacimiento fue en 1969, y siento disentir y decir que se equivoca porque nací con anterioridad. Uno ya peina canas, querida, pero no sobre la cabeza sino en otras partes pilosas de mi anatomía.
La banda de la que hablamos ha tenido muchos miembros a lo largo de su dilatada historia, pero en mi humilde opinión, los mejores han sido: Ian Gillan (voz), Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (teclados), Roger Glover (bajo), e Ian Paice (Batería). Aquí os hago otro inciso, porque también puedo destacar las formidables voces de David Coverdale (1973-76) y de Joey Lynn Turner (1989-92). En la actualidad, cuenta con el guitarrista Steve Morse, en lugar de Blackmore, y con Don Airey en los teclados, en lugar de Lord, llevando en activo desde el año 2002.
Este grupo mítico es autor de grandes álbumes como In Rock, Fireball, Machine Head, Burn, Stormbringer, Perfect Strangers (con el que renacieron de sus cenizas), y los más actuales Bananas y Rapture of the Deeth, sin olvidar al primigenio e importantísimo Shades of Deep Purple de 1968. Y otros que me dejo en el tintero, porque la memoria me flaquea, y no tengo tiempo ni ganas de recurrir a San Google. También son autores, en mi opinión, de dos grandes baladas: Love Conquers All, y Soldier Of Fortune, que no han perdido empuje y vigencia en la actualidad, sobre todo en la fabulosa voz de Coverdale, que fundó Whitesnake (a lo mejor otro día os hablo de este otro grupo).
La última vez que los vi en concierto fue en Móstoles, en la plaza de Toros, en el año 1996. Fue un concierto intergeneracional, en el que demostraron que a pesar de sus años, aún seguían en forma, sobre todo un Ian Gillan que apareció con unos bermudas negros sobre el escenario, y que no paró de moverse de un lado al otro del mismo. En el ruedo había gente muy diversa, desde los viejos roqueros, como yo mismo, que llevábamos muchos años siguiendo a la mítica banda, como jovencitos que no habían nacido cuando publicaron el citado Shades of Deep Purple. Es decir, greñas y alopécicos incipientes, jajajaja.
Lo más destacable del concierto fueron los espectaculares solos de guitarra de Steve Morse, que sustituyó a Blackmore, como dije con anterioridad, pero que se ha integrado perfectamente en la banda. Lo cierto es que tanto Gillan como Blackmore son dos egos tremendos, por lo que las disputas eran corrientes dentro del grupo. Sonaron clásicos del grupo, como Highway Star, o Strange Kind of Woman, pero el momento culminante fue cuando empezaron a sonar los conocidísimos acordes de Smoke on the water, su canción bandera, conocida en todo el mundo, y que fue coreada al unísono por todos los asistentes, puestos en pie. Fue un concierto muy digno, de dos horas de duración, y que todavía perdura en mi memoria, a pesar del tiempo transcurrido, trece años.
Que tiempos aquellos, aún conservaba algo de pelo (creo, jejejeje).
Mientras escucho a Led Zeppelin en mi emisora de rock favorita, me dispongo a darle a la tecla de forma compulsiva, que es la única forma de escribir que conozco, ponerme al tajo sin pensar, dejando que mis dedos se deslicen suavemente por el teclado, con presteza, con voluntad, sin pausa, con fiereza, con agilidad, sin desmayo. ¿Y de qué os voy a hablar hoy?. Pues todavía no lo sé, pero seguro que algo se me ocurrirá, es cuestión de dejar la mente en blanco, y ¡zas!, de pronto, la inspiración invade mis sentidos.
Ahora que lo pienso, os podría hablar de mi grupo favorito: AC/DC. ¿Os interesa?.
Os voy a contar mis impresiones, mis vivencias de su último concierto en Madrid, hace poco, el día 5 de junio, en el Vicente Calderón. La verdad es que no soy nada imparcial porque el grupo me encanta, haga lo que haga, pero lo cierto es que arrasaron con un directo electrizante, pleno de potencia y pasión. Sus melodías son sencillas pero aplastan por su fuerza, por su energía, por su potencia. Las gradas estaban atestadas de viejos rockeros con menos pelo del que se debía esperar, y entre los que me encontraba, ya que soy alopécico desde edad temprana.
Los hermanos Young, y sobre todo el gran Angus, rasgaban sus guitarras con una fiereza digna de encomio, como si les fuese la vida en ello, y que conste que ya son talluditos, aunque tienen cuerda para rato. Y que decir de la bestia vocal, del fenomenal Brian Johnson, con esa voz inconfundible, rota, rasgada, pero plena de potencia. El comienzo fue a las diez de la noche, con una puntualidad exquisita, arrancando con los acordes de Rock´n ´Roll Train, el tren del rock de su último trabajo editado hasta la fecha. Mientras, en el vídeo del escenario pasaban imágenes de un tren a alta velocidad, a punto de descarrilar. El público, entregado hasta el éxtasis, cantaba a pleno pulmón, con ganas de fiesta y desenfreno.
A continuación los ánimos subían aún más, alcanzando temperaturas de vértigo, con la puesta en escena de un clásico, Back in Black, una de las mejores canciones, junto a Highway to Hell, jamás compuesta por un grupo de rock duro, o hard rock, como queráis llamarlo. El público estaba totalmente entregado, fuera de si, y no notaba ni la fina llovizna que caía sobre nuestras cabezas. Estábamos asistiendo a un espectáculo irrepetible, el rock duro en su esencia, sin artificios, sin disfraces, sin abalorios, pura descarga de voltios y voltios, energía en estado puro. Eso es AC/DC, amigos.
A continuación hubo un repaso por sus mejores éxitos, como Big Jack, Thunderstruck, la nueva Black Ice, Hell´s Bells, etc, etc.
Fueron dos horas de no parar de bailar y cantar, de diversión pura y dura, de rock duro. Ya estoy deseando volver a verlos, de volver a ver a estos viejos mitos por los que no parece pasar el tiempo. Estoy deseando volver a ver a los ídolos de mi adolescencia, a los mitos de mi madurez.
AC/DC forever
Para Mª Dolores
Hablemos de Reconciliación, pero no del concepto cristiano de la concesión de un sacramento divino por el que recibimos el perdón de Dios por nuestros pecados, sino de la reconciliación de pareja, de cuando dos personas desean estar juntas, y para ello ambas deben estar de acuerdo, no solamente una de ellas. Por cierto, ¿Qué coño hace un agnóstico como yo hablando de Dios? Cada día que pasa me alucino más conmigo mismo. Soy capaz de hablar de lo divino y de lo humano, jajaja.
Sigo con lo mío, que me disperso.
Para poder ejercer una reconciliación, el primer paso y primordial es el reconocimiento de tu parte de responsabilidad, y por otra parte se necesita que haya dos personas, porque para que haya una reconciliación primero tiene que haber una ruptura, y dos no discuten si uno no quiere. ¿Me estoy explicando? Joer, esto es más complicado de lo que parece. No he empezado a argumentar y ya me está doliendo la neurona.
Para no acobardarse ante las ineludibles tergiversaciones e inconvenientes que van a surgir, por ser propios de toda relación humana, se debe tener presente que la reconciliación es un proceso prolongado de permuta, que necesita mucha energía y estoicismo por parte de ambos
El primer paso es olvidar el orgullo, porque con vanidad y egoísmo no hay amor. Es necesario asumir que se está dispuesto a perdonar. Hay que partir de una actitud de confianza, de eliminación de rencor, de optimismo, olvidando los reproches. Si hay sentimientos de afecto mutuo, si hay rescoldos, la llama volverá a avivarse. Hay que ser valiente y jugársela por el ser amado, porque merece la pena. Y si la reconciliación termina salvajemente en la cama, ya ni te cuento, ¡¡wowwwww!! Ostias, me estoy poniendo hasta cachondo. Y colorín colorado, ellos se han reconciliado.
Ahora me voy a dar un paseo, que me duele la cabeza de tanto pensar. Me estoy metiendo en un gran berenjenal con estos temas que estoy tratando. Al final va a leer el blog mi parienta, y me los va a cortar, me lo estoy temiendo. O va tomar represalias, jejeje. ¿No sería más fácil hablar de la muerte del negrito decolorado o del parto del cangrejo ermitaño? O de los fichajes de Florentino, o de miles de temas interesantes. Pues no, el niño tiene que hablar de infidelidades, relaciones de pareja, reconciliaciones, y esas cosas, y como me conozco y me voy animando, al final en este blog se va a terminar hablando del onanismo, las felaciones y demás zarandajas. Y colocaré fotos de chicas en pelotas, que me veo venir. Que hombres estos, siempre pensado en lo mismo, con lo que les cuelga en la entrepierna, en el centro de la frente, si es que no hacemos carrera de ellos.
Loli, ¿cuándo nos reconciliamos?
Buenos días a todos y todas.
El otro día hablábamos de la infidelidad, un tema espinoso, duro, pero atrayente. Por eso he decidido continuar en esta línea y pasar a ocuparme de otro tema candente y siempre actual: las discusiones de pareja.
La pregunta fundamental que me planteo y os planteo es: ¿Cuándo vale la pena discutir y cuando no?
Las relaciones normales, espontáneas, sinceras, saludables, sanas, se caracterizan por tener controversias donde ambos se escuchan para poder entender al otro. Es lógico discutir, disentir, porque cada persona es un mundo, y cada cual tiene su propia opinión y personalidad. Sin embargo, hay otro tipo de relaciones donde los gritos, las broncas, los alaridos, los estallidos de cólera, están a la orden del día, llegando un momento tal de ofuscación que ambos olvidan cual fue el motivo primigenio por el que empezaron a discutir. ¿Me estoy explicando, queridos?

Las primeras relaciones a las que me he referido suelen tener una resolución que conduce a un nuevo cambio de conducta por parte de uno o los dos miembros de la pareja, o a un nuevo planteamiento respecto al tema que estaban tratando. Se suelen pedir perdón, porque principalmente prevalece la sensación de que ambos se quieren, se aman, se necesitan y están dispuestos a perdonarse todo por la pervivencia de la pareja. Joder, hoy estoy de un pedante que no veas, debe ser por el abuso de la fluoxetina. Voy a tener que cambiar de hábitos y pedirle las pastillitas a Mª Dolores, que me parece que las suyas son más graciosas, jejeje.
Bueno, que me pierdo…
Ahora valoramos las segundas relaciones, las problemáticas, las tensas, las que llegan al insulto. En éstas, las cosas siempre van de mal en peor, con argumentos repetidos hasta la saciedad que simplemente dan vueltas y vueltas, en espiral, sin conducir a nada, con una comunicación cada vez menos existente, y con un incremento del conflicto, que parece que todo está a punto de estallar en cualquier momento, subiendo la temperatura de la discusión hasta límites insospechados. Joer, que mal rollito me está entrando, jajajaja.
Un momento, que voy a poner un sello, ¡¡¡pam!! Bueno, ya he terminado el trabajo de hoy, jajajaja.
Coño, no le dejan a uno escribir, ya me han quitado el hilo del asunto. Casi lo dejo esto como está, y mañana me pongo con otro tema, que se me han quitado las ganas, y me apetece darme un paseíto y tomarme una cerveza helada en alguna terraza cercana, mientras veo pasear a las nenas con ropas cada vez más ligeras y vaporosas, con esos escotes pronunciados, con esas piernas interminables, con… Quieto, que te embalas, jajajaja.
Bueno, si alguien se anima, que me conteste la pregunta, ¿vale?
Otra vez aquí.
Ya he terminado de estampar los dos sellos de pie de firma en los documentos correspondientes, y he puesto la fecha con un fechador. Se acabó el trabajo por hoy. La verdad es que estoy agotado.
El ocio es muy malo, me hace pensar demasiado, le doy muchas vueltas a la cabeza, y no dejo de pensar en las vacaciones, en mulatas tostadas al sol (esto no se lo digáis a mi parienta, jejeje), en playas kilométricas y paradisíacas, en daiquiris y margaritas bebidos lentamente en una hamaca puesta bajo un cocotero inmenso, es decir, que necesito ya unas vacaciones, joder, que estoy que exploto. Aquí, en la Villa y Corte hace un calor de muerte, y tengo la única neurona que me queda a punto de derretirse.
Todavía no he decidido de qué voy a hablar hoy, pero supongo que cuando termine de escribir algo se me habrá ocurrido. A pesar de haberme leído siete periódicos on line, todavía no se me ocurre nada. Como dice un buen amigo mío, cuando menos haces, menos quieres hacer, y eso es lo que me pasa a mi, que cada día que pasa me siento más besugo y adocenado o atocinado, como queráis denominarlo.
Como el otro día hablé de la felicidad, había pensado en hablar de algo relacionado: la infidelidad. Sí, es un tema espinoso, pero interesante. Vamos al toro.
De todo lo que escriba, ni una palabra a mi parienta, que me corta lo que me cuelga, que menudo genio tiene la moza, uf, de espanto. Joer, todavía no he escrito nada, y ya estoy acojonado.
En primer lugar afirmaré que el sexo es una necesidad vital para el hombre, y hablo de hombre como individuo vital, sin diferenciar hombres y mujeres, aunque las segundas siempre tienden a ocultarlo por un problema de déficit educacional. El largo periplo vivido con el tito Paco nos pasa factura en todos los aspectos, y la represión es algo muy habitual en un sector poblacional, digamos “madurito”.
Bien, pues ya tenemos el tema enfocado: el sexo es vital y necesario para la vida, no tanto a nivel reproductivo, como a nivel social, lúdico y vivencial. Necesitamos tener sexo, a ser posible, muy animal, muy físico, como animales que somos. Necesitamos liberar endorfinas, y para eso unos hacen deporte y otros fornicamos. A mi es que lo del deporte como que me cansa, se suda mucho y se huele mal, casi mejor que lo dejo para los de la tele.
En general se piensa que el infiel es el culpable, pero lo cierto es que la infidelidad surge cuando hay una crisis en la pareja, que no tiene por qué ser solamente sexual, ya que el infiel puede buscar otros alicientes que su pareja no le presta, como físicos, intelectuales, emocionales, etc. La moralidad, junto con sus valores, incita al individuo a normar su conducta. Por otro lado, el propio vínculo matrimonial es una paradoja en si mismo, ya que debe englobar dos polos opuestos: la pasión y el amor. El primero de ellos es llama, fuego, visceral, apasionado, tempestuoso, mientras que el segundo es rutina que se encadena en la certeza de la monotonía diaria. Joder, que bien me explico, si hasta parezco inteligente y todo, jajaja. Voy a leérmelo otra vez y a besarme en las dos mejillas, que me estoy gustando, como los toreros buenos en el transcurso de una buena faena.
A lo que vamos. Unos piensan que las relaciones extramaritales, o fuera de la pareja, son sanas y necesarias y otros piensan que son dañinas y provocan la muerte o la ruptura de la pareja. ¿Tú que opinas? ¿Estamos preparados para la infidelidad?
¡Hola!, amigos cibernéticos.
Os siento muy cerca, aunque no me digáis nada, porque sé que estáis ahí, escondidos, mirando vuestros monitores en estas mañanas tediosas en las que no hay nada que hacer, simplemente esperar para extender la mano y coger la nómina cuando llega el fin de mes, que está muy cerca.
Entiendo que para muchas personas, los funcionarios seamos odiosos, pero es lo que tiene la envidia, que es muy mala. En el fondo, todos queremos lo mismo, no dar palo al agua y ganar mucho dinero sin hacer nada, y de paso criticar al Jefe, diciendo que es un inútil y un incompetente. ¿Conocéis algún Jefe listo? Yo no.
Hoy os quiero contar que estoy muy contento, y diréis: ¿Por qué? Pues sencillo, porque me han tocado 20 euros en la lotería de la ONCE. Y pensareis que estoy como una cabra, porque eso no es dinero, pero no es el dinero en si, sino el hecho puntual de que me ha tocado algo, por una vez en la vida, y para mi eso es mucho. De todas maneras, aunque esté contento, sigo cansado, cansado perennemente, porque esto de no hacer nada cansa mucho, como bien dijo el amigo “El ocio…”.
El caso es que estoy escribiendo por escribir, como casi siempre, con la simple excusa de colocar una foto en el post, pero primero tengo que aprender como se hace, que en esto de las últimas tecnologías estoy todavía en pañales. Envidio a los chavales jóvenes, con sus móviles de última generación, escribiendo mensajes a toda celeridad con suma facilidad. Yo por no tener, no tengo ni móvil. Soy un antiguo, que le vamos a hacer, un funcionario de los de manguito, visera y bolígrafo en la oreja. La edad que no perdona, queridos míos.
Bueno, pues voy a buscar la foto, y luego a intentar ver como se coloca. ¿Y qué busco? Se admiten sugerencias. Yo había pensado en algo relacionado con la felicidad, porque estoy contento.
Además, cuando llegue a casa, la parienta me tendrá preparada una paella de marisco, que es mi plato favorito. Hoy es mi aniversario, llevamos 25 años de casados. No sé ni como me soporta, porque a veces soy insoportable. Tengo un mal genio de la ostia, pero mi churri es adorable y me aguanta todo, porque me quiere. Es un sol, y tengo que cuidarla, que últimamente solamente le doy disgustos.
Mira que cansa esto del blog. Voy a refrescarme el gaznate con una jarra de cerveza helada y espumosa. ¿Quién se apunta?.
Decíamos ayer…
Curiosa manera de empezar, ya que no recuerdo ni lo que he dicho hace cinco minutos, porque como la mayoría de los funcionarios, tengo memoria de pez, en concreto, de merluzo.
En tiempos pretéritos uno conservaba memoria e incluso pelo, pero todo se va perdiendo paulatinamente, y tiende a caerse por la actividad inexorable de la gravedad. Aquellos cuerpos que prometían, hoy son caricaturas de lo que fueron.
Me voy por las ramas que es un gusto, es lo que tiene el ocio, que es muy malo. Vamos, compañero, ánimo, que tú eres capaz de hilvanar dos frases con sentido, Vamos, intentalo, carajo.
¡¡Ah!!, ya recuerdo, que el otro día conseguí abrir un blog, y ya puedo mandar mis mensajes al ciberespacio, para que los lean millones de personas. Vamos, eso no me lo creo ni harto de Don Simón, porque no me debe leer ni el más friky de los frikys, sí, hombre, el gafitas ese de la esquina, que siempre mira de medio lado y tiene una media melena que le tapa la mitad de la cara, y perennemente está pensando en espadas laser, platillos volantes, y peliculas de Star Treak. Sí, hombre, ese, el hijo de Doña Juana, la de la panaderia de la esquina. Que buena mujer, tan afable, tan hospitalaria, tan amable, y mira que le ha salido rarito el hijo. No me extraña que un día de estos salga en las crónicas de sucesos, con una “pipa”, en pose chulesca, después de haber tiroteado a sus compañeros de 4º de ESO, del Instituto “Pepitez”, sito en un pueblo del sur madrileño, de cuyo nombre no quiero ni acordarme.
El caso es que llevo un rato escribiendo, y todavía no he dicho nada, jejeje, eso es un buen síntoma, soy un buen funcionario: haces que parece que haces algo cuando en el fondo no haces nada. Y sigo sin hacer nada, excepto darle a la tecla, eso si, que para eso tiene uno mecanografía al tacto.
Uf, esto del blog se me está haciendo duro, porque ya me he cansado de escribir. Casi me voy a dar otro paseo a la manzana, y tomo el sol y veo a las chicas en minifalda, que es lo mio, y luego, cuando vuelva, lo mismo me animo y escribo otro rato. ¿El qué?, os preguntaréis, y os respondo: pues lo mismo, joder, tonterias y simplezas, que uno no está capacitado para altos menesteres ni para dialécticas extenuantes.
El próximo día, lo mismo me animo con fotitos y esas cosas, para alegraros la vista, que si no os veo con cara de aburridos.
Hastío, desesperanza y desconsuelo.
El tiempo pasa lentamente, a veces incluso parece pararse. La música es lo único que me consuela, que me cobija, que me inunda, aunque a veces me hace sentir nostalgia de tiempos pasados. ¿Cuál es mi función en este mundo?. No lo sé …
El teléfono no para de sonar, pero no tengo fuerzas para levantarme a coger el auricular, no tengo ganas, ni tiempo. Me invade un pesar muy grande, que me atenaza. Quisiera gritar, pero las palabras no salen de mi garganta, seca como una lija.
The trooper de Iron Maiden no para de sonar en mis auriculares, pero yo pongo cara de poker, como si estuviera escuchando la última cotización del Ibex 35, que no sé que carajo es, pero es lo primero que me ha venido a la mente.
Miro a mi alrededor, y observo cinco mesas con cinco personas en mi misma actitud, es decir, pensativa, contemplativa, mirando el horizonte, sin nada mejor que hacer, porque la papiroflexia ya ha perdido su anterior pujanza. Ahora es Internet nuestro gran refugio, el Dios internet, o mejor dicho San Google de todos los martirios, el amo y señor de las consultas de 9 a 15 horas.
La verdad es que escribir estas breves líneas me ha resultado muy cansado, que uno tiene costumbre de no hacer nada. Voy a tomarme una caña al bar de la esquina.
Mañana continuará …